Sueños

Todos soñamos. Si, es algo que nos ocurre a todos, no hace falta explicar que es un sueño. Un sueño nos es real en el momento en el que soñamos. En él pueden suceder hechos muy simples y muy complejos. Podemos experimentar realidades que jamás hemos imaginado anteriormente, personajes que no conocemos de nada, sitios que jamás vimos anteriormente, un mundo de leyes físicas que no se corresponden a las de la relatividad de Einstein.

Como soñamos todos, toda esta realidad nos parece algo normal, cotidiano, solo nos preocupa cuando soñamos cosas muy raras o cuando nos despertamos exaltados en una pesadilla, y esto es lo que solemos contarnos los unos a los otros de los sueños.
Hace ya mucho tiempo que a mí me fascinaban las preguntas:

¿quién crea esta realidad de los sueños?,
¿cómo es posible que “mi mente” cree realidades que yo jamás “pensé”, ni imaginé anteriormente?

Hoy he soñado, de hecho son la 5:50 de la mañana y el despertador no sonará hasta las 6:30, pero he sentido que tenía que escribir lo que me ha ocurrido. Mi sueño de hoy, era un sueño más, el lugar era una casa dónde antes vivía con mis padres (algo cambiada en cuanto muebles, escaleras, etc.), había gente que conocía (mi madre por ejemplo) y gente que jamás había visto antes, lo de siempre. Había varias mujeres sentadas en un sofá y yo me encontraba en otro asiento viendo la tele, ponían un vídeo musical que me pareció muy malo e intenté cambiar de cadena, cogí el mando, cambié un canal, pero a partir de ahí no pude seguir cambiando, como si el mando se hubiese atascado, entonces sentí la presencia, la mirada clavada en mí de una de las chicas del sofá, la miré y me dijo con cara muy seria y bastante molesta:
- Ya podías haber consultado antes de cambiar de cadena, estábamos viendo el vídeo.
(Aquello me impactó, me dejó fuera de lugar, aquella era mi casa, no lo entendía)
Me dirigí hacia ella, le di el mando y le dije:
- Lo siento.
El sueño continuó unos instantes: subí unas escaleras, bajé, me encontré en la cocina con mi madre, ella me dijo:
- Voy a tener que dejar de mirar a ese sofá.
Entonces desperté exaltado, con el corazón algo acelerado, no era ninguna pesadilla, pero sentía fuertemente que había algo que no cuadraba. Y súbitamente pensé:
- Si yo soy el que creo mis sueños, ¿por qué me sorprende la respuesta y reacción de este personaje? ¿por qué no conocía de antemano el guión de mi propia película?

Esto me vino de inmediato, recién despertado, no me había dado tiempo ni a abrir los ojos. A partir de este momento empecé a hilar pensamientos, ideas, sin parar, una tras otra.
- ¿Quién era esta chica? Sería algo externo a mi realidad creada en el sueño.
- Yo creo la realidad, el entorno de mi sueño, pero hay “personas” y cosas que me sorprenden porque “yo” no soy quien las ha creado.
- ¿A que “yo” me refiero? Es un nivel de consciencia diferente al que experimentamos durante el día. En este otro nivel de consciencia soy capaz de crear otra realidad, tan real como la que vivo ahora mismo. Tan real, que puedo tocar, oler, oír, degustar, sentir completamente todo un mundo.
- ¿Sería esta chica otra consciencia interactuando en mi sueño? Por eso me sorprende, sentía que ella no era parte de mi realidad que yo había creado.
- Naturalmente si ella pertenece a otra consciencia, ella en su sueño no estaba en mi casa, estaba en su propio entorno, su propia realidad, una realidad diferente.
- Es increíble, pero todos tenemos la capacidad innata de crear mundos complejos en nuestros sueños. Y las creamos sin haberlas pensado, sin haberlas imaginado previamente, no es un acto consciente (de la consciencia que normalmente utilizamos). Y no utilizamos nada para ello, solo dormimos y nuestro “yo” salta a un nivel de consciencia que no comprendemos.
- Luego no soy “yo” quien crea mi propio sueño. ¿quién más hay ahí? El problema es que creemos que somos nuestro pensamiento, tenemos el patrón preestablecido desde siempre: “yo = mi pensamiento”, “pienso, luego existo”. Y sin embargo, tenemos una clara prueba en nuestros sueños, de que hay otro “yo”, pues nuestro pensamiento no tiene control alguno sobre el mundo de los sueños, ni los crea, ni los controla, solo los experimenta. Ahora tengo más clara la existencia de diferentes niveles de consciencia, de diferentes “yos”.

Antes de hoy había soñado, pues imagínense cuantas veces, pero ¿por qué hoy me despierto de un sueño y encuentro un significado, unas respuestas que no me da tiempo ni a pensar, que vienen de dentro, como una intuición, un acto reflejo?
Naturalmente esto tampoco es casual, sino causal. La respuesta puede estar en todo lo que llevo viviendo en los últimos 3 años, pero esto seria largo de contar, de modo que vamos a los últimos meses y resumiendo.

Siempre he querido conocer el significado de los sueños, pues no los entendía. Hace unos años que hago chikung y medio año que estoy meditando. Mi mente está mucho más calmada y preclara. Hace unos meses que vi el documental ¿Y tú que sabes? y me gustó, sin juzgar si lo que en él se dice es cierto o no empecé a experimentar por mi mismo. Cada mañana al despertar y cada noche antes de dormir, aparte de dar gracias por el nuevo día y lo vivido y formular varios deseos, empecé a hacer algo nuevo, pedir que cada día me diese la oportunidad de trabajar sobre ciertas cosas, deseé mejorar mi meditación, deseé estar más despierto a la sincronicidad y tener una mayor intuición, desee escuchar mejor a mi ser interior y desee que una de las cosas que quería intuir era el significado de los sueños. Este último deseo hace ya semanas que ni me acordaba de él, seguía pidiendo los otros, pero éste se me había olvidado. Ayer tuve una sesión de meditación bastante buena, creo, para mi poquísima experiencia, nada raro en ella, solo que al terminar tenía una agradable paz interior, mi corazón y mi mente estaban callados. Y bueno, me acosté y el resto ya os lo he contado.

Yo he sido de profesión informático, me acuerdo ahora de cuantas veces me acosté pensando en un problema, en algo que no me salía en un programa, en la mejor solución posible para resolver algo, me dormía y justo al despertarme la solución estaba ahí, clara como el agua, ¿quién la había “pensado”? díganme, ¿no nos ha pasado a todos esto mismo? En el instante de abrir los ojos (muchas veces repentinamente después de un sueño) no habéis encontrado la solución a algo que os rondaba la cabeza, pero esa solución estaba ahí, al despertar, sin haber pensado en ella, de hecho cuando intentasteis resolverlo antes de ir a dormir os fue imposible.

Metta

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